El inventor olvidado

El inventor  olvidado

Primera  Parte:

Fue único, diferente, creativo, especial… ¡genial¡

Los libros de historia apenas recogen que gracias a él se logró unir continentes o que diseñó un avión capaz de despegar y aterrizar en vertical. Recogemos su historia, su leyenda. Una historia a la que nosotros queremos hacer honor en nuestras páginas, que se abren y rinden ante él.

Se llamaba: Fernando  Gallego Herrera.

“Un inventor asombroso”

Así lo recoge en un artículo  Alejandro Polanco, en La revista  Historia de Iberia Vieja, en su nº 140.

Fue ingeniero de tierra, mar y aire e inventor, desarrolló  estudios y  proyectos adelantados a su época  en innovación y materiales empleados con un alto desarrollo funcional.

Nació en la Villoria, provincia de Salamanca, el 14 de Febrero de 1901 en el seno de una familia acomodada. Su padre, Luis Gallego, de origen logroñés; su madre,  Brígida Herrera, vecina de Villoruela, municipio  salmantino. Fernando era el segundo hijo de este matrimonio (Gumersindo, Fernando, José y una hermana que falleció a los dos o tres años de edad). Se casó con su prima carnal Humildad Gallego y no tuvieron descendencia. Los que lo conocieron dicen que fue un hombre un tanto extravagante, particular,” buena persona” como su familia y de carácter muy dominante.

Lo apodaron “el ruso” debido a que en épocas frías le gustaba usar LA USHANK (gorro típico ruso), confeccionado con piel de Zorro Ártico.Fernando Gallego web

Formación académica:

Realiza los primeros estudios en su villa natal, posteriormente  estudia  en  el colegio de San Agustín, en Salamanca, donde, según su bibliografía, “ ya rompió todas las escalas” (hubo que crear un premio especial por sus logros académicos). Después ingresa en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid y consigue las mejores calificaciones siendo el primero de su promoción, otorgándole el premio Escalona.

Con apenas veinticinco años ya le hacen encargos de trabajos de gran importancia. Según información  recopilada, diseña la estación de Francia en Barcelona  y las obras del Metropolitano.

Sabemos que posteriormente  estudia Derecho en la Universidad Central de Madrid, aprende cuatro idiomas y obtiene en Julio de 1936 el  título de piloto de aviación.

Como anécdota cabe destacar que el primer automóvil que se vio en Villoria era de su propiedad, que durante muchos años tras su muerte, estuvo en un local  propiedad de la familia,  cercano a la Plaza de La Villa. Cuentan  algunos familiares que cuando viajaba al extranjero (en innumerables ocasiones) llevaba unas bolsitas con tierra de España y las dejaba en los  lugares por donde transitaba.

Una de sus varias contribuciones en nuestra zona, Las Villas, fue la construcción del puente que uniría Villoria y Babilafuente sobre el riachuelo Merdero.

Se dice que al comenzar el movimiento nacional en el año 1936 estuvo  escondido en un pajar en Villoria  durante cuatro meses por miedo a represiones políticas

A Fernando Gallego se le recuerda como hombre muy comprometido con la clase trabajadora, dando jornales a éstos siempre que le era posible. Uno de sus pinches, al que  enseñó a leer, me contó hace  años que encargó construir unas edificaciones en el monte, propiedad de su familia, dónde se  realizarían posteriormente los trabajos de fabricación y montaje  de sus aerogenios.    El primer día que comenzaron las obras  las dirigió él personalmente y al terminar la jornada de trabajo dijo a sus operarios: “este trabajo que habéis realizado hoy os lo doy de tarea para el resto de las obras”. Como trabajaban a destajo, todos los días a  mediodía  terminaban  la tarea  asignada.

Durante el periodo de la guerra fría, reclamaban sus servicios tanto los  Estados Unidos como  la Unión Sovietica, algo que resulta llamativo ya que ambos  bloques estaban enfrentados.

El 25 de Enero de 1938 se percibe por toda Europa una aurora boreal  (fenómeno atmosférico); Según los lugareños, estando un grupo de personas en la plaza de la villa, Fernando pasó  con la cabeza baja y pensativo, como era habitual en él, los presentes asustados, le preguntaron qué era aquello y les explicó por qué se producía ese fenómeno.  En aquella época este tipo de sucesos no traían buenos presagios; me temo que no quedarían muy convencidos, inmersos como estaban en plena Guerra Civil Española y a muy corto plazo de tiempo para  comenzar la Segunda Guerra Mundial.

De siempre me llamó la atención conocer la vida y logros de Fernando Gallego Herrera, ya que desde pequeño oí hablar en numerosas ocasiones a mi padre sobre su persona, de lo importante que había sido para el pueblo y para él La Villa, ya que siempre había estado muy apegado a sus raíces villorejas.

Considero que para las nuevas generaciones y para las no tan nuevas es un orgullo que uno de nuestros paisanos sea relatado como persona relevante en los libros de historia.

 

Próximos comentarios:

Construcción de erogenios,  puentes funiculares …. Y mucho  más

Autor:      Carlos Hidalgo Hernández

Villoria a 21 de Mayo de 2017 

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